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¡EL NIÑO QUE HA NACIDO TIENE NOMBRE!



¡EL NIÑO QUE HA NACIDO TIENE NOMBRE!


En la vida para identificar las cosas hemos necesitado ponerles nombres, denominarlas, etiquetarlas, en fin, señalarlas con una palabra, y es que, con el nombre le damos a los objetos perceptibles e imperceptibles características propias que les hacen ser lo que son, o más bien, que nos hacen distinguirlas, y de acuerdo a estas las diferenciamos de otras.


Por ejemplo: no nominamos a un automóvil como si fuera un perro, pues son cosas distintas, pues uno es un amimal (perro) y el otro es un objeto (carro). Pero, en el caso de Dios se nos ha hecho difícil ponerle un nombre, pues al darle nombre sabríamos sus características y con estas agotaríamos el ser propio de Dios. Y, la verdad es que Dios nunca se agota, si se agotara no sería Dios.


En este sentido, en la Palabra de Dios encontramos diversos nombres aplicados a Dios Padre y a su hijo Cristo, y en este caso, el Hijo de Dios también es llamado: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo y Príncipe de la paz. En realidad, cada nombre dado a Cristo brindan características de él, y estas no lo agotan, porque él es siempre más.



Y te pregunto a tí ¿cómo le llamas tú? ¿Cómo te relacionas con Jesucristo? ¿Qué nombre le das cuando hablas con él? Hay personas que le llaman el amigo que nunca falla, otros le dicen el Mesías, otros el Salvador, otros el Redentor, otros el Amado, y otros por su nombre: "Jesús".


Yo solo hoy te digo que al hablarle dile como esté en tu corazón y puedes usar cada uno de los nombres que he mencionado, pero recuerda, nunca dejes de hablar con él, y preferiblemente, llámale como le dijo el ángel a José, llámale: "Jesús". Definitivamente el niño nacido se llama Jesús, que significa "Dios salva". Y es que en Cristo Jesús Dios quiere salvarte ¡Déjalo que te salve!


Oremos juntos: Amado Padre del cielo, hoy te alabo y te bendigo en tu hijo Cristo, quiero amarte con todo mi ser. Oh Dios, permíteme conocerte a través de tu hijo, y permíteme amarte por medio él, para conocerte a tí y conocerle a él y de esta manera encontrar la vida eterna que mi ser necesita. Ayúdame con tu gracia y que tu gracia supla lo que me falta para ser cada día más semejante a tu hijo Cristo, para irradiar a los demás a la persona de tu Hijo muy amado Jesús. Te amo papá Dios. En el Nombre de Jesús. Amén


Bendiciones y abrazos en Cristo Jesús.

Autor: Mario Martínez Herrera

www.sincadenas.org

martinezherrera30@gmail.com

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