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¡TÚ ERES LUZ!


¡TÚ ERES LUZ!


¿Te ha puesto pensar lo valioso que eres? ¿Cuál es la medida de tu valor? ¿Qué determina tu valía?Tú no eres basura, tú no eres un objeto y mucho menos un objeto usable, reciclable y desechable. ¡Eres un ser humano! ¡Vales un precio incalculable! ¡Tú eres luz! ¡Tú eres sal!


Dios cuando te creó no te pensó objeto, te pensó sujeto andante, pensante, sintiente y amante, capaz de grandes y prequeñas cosas, pero sobre de todo capaz de amar, de dar y recibir amor. El mismo Cristo dijo: "Ustedes son la luz del mundo" y es que, es verdad, tú y yo somos luz, no somos luces, somos luz, y es que hay una enorme diferencia, no somos luces distintas sino que a pesar de ser diferentes somos una sola luz, yo soy luz ¡tú eres luz! Somos luz de la LUZ que es Cristo.


Nunca te sientas nunca menos de eso, nunca te sientas tiniebla ni oscuridad, nunca creas que no sirves, tú eres luz y sirves, y vales más de lo que piensas. Si no fuera así, Jesús no habría dado su vida por tí, él no hubiera dado su vida por algo o alguien sin valor, asi que no se te olvide que vales mucho, tú eres luz.


Esto de ser luz tiene dos connotaciones el ser que es la esencia y el hacer que es la tendencia (esencia y tendencia). Generalmente la tendencia de algo está condicionada y determinada por su esencia.


Realmente en tu esencia eres luz, pero, ¿tu tendencia es de luz? Cuando tu tendencia corresponde a tu esencia, entonces logras hacer lo que dijo Cristo iluminar al mundo, pero si tu tendencia es tenebrosa y oscura, pues no logras ni lograrás iluminar a nadie, ni al mundo, ni a tu familia, ni siquiera a ti mismo.


La tendencia de luz tiene que ver con el hacer. El hacer el bien a los demás; vivir del amor, la fe y la esperanza; perdonar y reconciliarte; abandonar ciertas cosas y asumir otras; es ser humilde, cargar la cruz propia y ayudar a los demás a cargar las suyas; es vivir amando, perdonando y salvando. Es hablar, actuar, sentir, luchar por el bien y la causa de Jesús. Así, solo así, iluminarás con tu luz.


Dime algo ¿estás siendo luz? ¿Cómo está tu esencia y tu tendencia? ¿Haces lo que eres y eres lo que haces?

Nunca te olvides que eres luz. Repito: ¡TÚ ERES LUZ!


Oremos juntos: Padre Dios, gracias por tu Palabra bendita te adoro en ella y con ella. Gracias por iluminar mi vida e indicarme que soy luz. Enséñame a ser luz y a hacer el bien conforme a la luz con que tú me iluminas. Que toda mi vida sea una gran obra de misericordia para ser luz y que los demás te alaben al ver mis obras. Pido perdón por todas aquellas veces en que he obrado como hijo de la tiniebla y no como hijo de la luz. Te amo Papito Dios. En el nombre de Jesús. Amén


Bendiciones y abrazos en Cristo Jesús.

Autor: Mario Martínez Herrera

www.sincadenas.org

martinezherrera30@gmail.com

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